Crear formas y texturas con barro y agua

La cerámica es poner mis manos en el barro mojado y dejarse llevar creando formas. He dedicado años de mi vida a investigar y aprender sobre materiales, formas, temperaturas y tiempos de cocción. Todo, para crear piezas únicas. Hay arte, hay técnica, hay pasión por lo que hago. Cada pieza es única e irrepetible. Nunca hay dos iguales. Por eso verás esas pequeñas imperfecciones, que hacen a cada pieza única. 

Desde mi taller hasta tus manos

Un taller es el lugar de creación. La humedad del agua, el olor a arcilla fresca y el zumbido del torno inundan todo el ambiente. Ahí me inspiro e investigo. Cada pieza lleva detrás un trabajo creativo, investigando nuevas formas y técnicas. Y también muchas pruebas. Desarrollar cada pieza lleva horas de trabajo. Y después de tanto trabajo, la satisfacción de saber que cada una está haciendo hogar en distintos puntos de todo el mundo. 

Cuidar los detalles

Cuidar los detalles, con mimo, dedicando a cada pepita, cada línea, cada asa el tiempo necesario para que quede como lo he concebido. Eso es amar tu trabajo. Seguro que tú también amas lo que haces, le pones todo el cariño. Es lo que marca la diferencia. 

Pieza a pieza, a diario.

Todos los días pasa por mi horno decenas de piezas listas para que las disfrutes. No son simples tazas. Son tus momentos, tus buenos días. Son tus desayunos, tus «por fin en casa». 

Para ti